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Desde el abismo

Sí, pero desde allí viene una luz, una luz interna, estrella, subterránea posiblemente, que sobrenada todos estos poemas de Ester Matte, reunidos acaso por la mano estremecida de la pasión poética –(“Desde el Abismo”, Ediciones Extremo Sur, 1969, Ed. Universitaria)-, reunidos como quien junta trozos de venas o colores que la sangre tuvo una vez, y perdió o recuperó entre la memoria que los días otorgan y que la existencia cubre de aristas o le confiere el poder de los vasos comunicantes, atentos siempre a sus contenidos transparentes o a sus gotas oscuras, como todo lo que concierne al desarrollo de la vida. Y esa luz no es posible capturarla como quien se decide a cazar joyas: no hay en el libro de Ester Matte poemas esplendorosos; lo que hay, sí, es un testimonio y lo que circula es, de muchos modos, una afirmación que no condesciende con el juego simultáneo de metáforas, sino que, mediante un lenguaje directo, va desenterrando (diríase de su abismo), algunas verdades esenciales, que desean tan solo reunir el rostro verdadero de esta mujer que escribe poesía porque de otro modo no podría, de seguro, existir en todo cuanto la toca, cuanto la hiere, cuanto la colma:

“… Desde la incógnita

hacia la nieve

serena y clara

dulce y firme…”

No hay en el libro de la escritora un solo poema que no muestre una preocupación o señale una claridad: no hay uno que pueda, por otra parte, insinuarnos si quiere el juego liviano de la versaina fácil, como de pañuelo de aire; sin caer en gravedades busca, empero, acentuar la voz, desde dentro, recorriéndose a sí misma, hasta alzar su verdad como un ramo de veras encendido:

“… El mundo arte

por los cuatro costados

Cristo supo lo que hizo

repartió el pan y el vino…”

Otros, con la autoridad de una mejor palabra, le dirán a Ester Matte lo que su libro representa o lo que su verso, queriéndolo, manifiesta o niega; quisiéramos, no obstante, representar aquí la limpieza moral de su libro “Desde el Abismo”: no hay en él la pretensión de supervivir mediante determinadas actitudes líricas. Los cantos que lo integran responden, sin duda, a experiencias, están realizados con el poder verídico que Ester Matte posee. No engaña a nadie ni se engaña a sí misma. Pero los 28 poemas que integran el libro van dejando, dijéramos escalonadamente, a veces “en el umbral de la ternura”, otras en la “eternidad de un instante”, la sensación de que nuestras manos han abierto una puerta tras la cual se agita el océanos y su ruido de follaje submarino; el abismo a cuyo término, posible a veces, alguien nos aguarda para decirnos su palabra y continuar su camino.

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